Toda mi vida había transcurrido en un escenario, desde que tengo razón de ser mi pasión ha sido la música, y es que no hay nada mejor que sentir los acordes de mis canciones, vivir cada una de mis letras y saber que esas melodías ejercen una clase de poder sobre mis fans. El estar frente a mi público, allí en el escenario, me hacía sentirme Dios, cada vez que tenía una presentación la sangre recorría más deprisa mi cuerpo, algo magistral se apoderaba de todo mi ser, sin duda alguna era la pasión por lo que hacía, esa llama incesante que desde niño vive en mi corazón y que hasta mi muerte permanecerá como una hoguera.
¿Cómo concebir mi vida sin todo esto?, ¿Cómo seguir adelante sin el apoyo de ellos? , mejor dicho ¿Cómo podrían ellos sobrevivir sin mi música?. Jamás imaginé que algún día tendría que darle respuesta a estas interrogantes; mi carrera como cantante había sido tan exitosa que nunca me tomé la molestia de pensar que así como el tiempo pasa, mi fama también podría esfumarse de la noche a la mañana. Había cometido un error, me había confiado demasiado, pero no podía dar otro paso en falso, tenía que hacer algo que demostrará mi poderío, que me hiciera sentir vivo de nuevo y que transcendiera los límites de los años y me convirtiese en un ser inmortal.
Difícilmente puedo decir que estos sucesos, corresponden a los recuerdos distantes de mi memoria, más bien diría que es el producto de mi imaginación, a la que he dado rienda suelta para tratar de formar un retrato visual de mis vivencias, que pueda enmarcar y colgar gentilmente en las paredes de mi olvidadiza mente. Sin embargo, a pesar de que el reloj de la vida no ha sido mi mejor aliado todavía puedo cerrar mis ojos y trasladarme a aquellos momentos que me hicieron tan feliz.
10 de Mayo de 1958, ahí me encuentro, de pie frente al imponente escenario del Teatro del los Soles en mí ciudad natal Gemas; mi traje luce impecable como siempre, mi sombrero color negro acompañado de un elegante traje del mejor diseñador de la ciudad, me hacen verme como el dueño de la noche; la cual se encuentra adornada por una hermosa luna y miles de estrellas brillantes que hacen honor a mi persona.
Poco a poco el teatro se va colmando de cientos de personas que esperan por verme, el momento ha llegado, el telón descubre la figura de un magnífico cantante de jazz, gritos y aplausos no se hacen esperar, mi presentación ha sido un éxito, no era para menos, no cualquiera logra lo que yo puedo hacer, adentrarme en la mente de cada uno de ellos y hacerlos evocar un momento de su vida; sin la menor duda de ello mi música forma parte de sus vidas y allí permanecerá latente día tras día.
Las presentaciones eran cada vez más seguidas, unas por aquí otras por allá, dentro o fuera del país, no importaba, mi música había recorrido todos los rincones del planeta; mi fama crecía tan rápido como la espuma, me encontraba en lo más alto de la cúspide, no había quién pudiera superarme, era el señor de los señores, el pastor dirigiendo a sus ovejas, el más poderoso rey de todos los tiempos; me había mantenido por décadas y así debía continuar por muchos años más.
Sin notarlo mi fama fue llenando mi mente de ideas extrañas, la oscuridad estaba inundando todo mi ser, me sentía tan cansado que tenía que refugiarme en los brazos de ese ser peligroso que casi una vez me arrebata la vida; había alejado a todas las personas que quería de mi lado, me encontraba solo y con mi carrera en contra-picada, sólo tenía la compañía fiel de mi mejor amigo para ese momento… El alcohol y las sustancias narcóticas; que tarde descubrí que su amistad no era real, cuando lo noté, ya estaba sumido en el fondo de un pozo profundo con vista corta hacia la realidad de mis sueños.
El momento cumbre llegó, mi fama como cantante quizás no regrese, ahora sólo soy un ciudadano más que transita por las calles del olvido, mi idea de ser inmortal debe ejecutarse, por años seré recordado, mi imagen quedará fijada en la memoria de cada uno de los habitantes de Gemas, ellos que me vieron nacer, serán también los testigos de mi despedida, mi muerte será símbolo de mi poder, de lo fuerte que pude llegar a ser, lograré ser famoso para siempre, lograré estancarme en el recuerdo de todos los que una vez me siguieron y luego abandonaron.
Aquí estoy de nuevo, en el teatro que me abrió las puertas una vez con aplausos y gritos, hoy he decido decirle adiós a mi soledad, todo está listo, cuando el telón abra mi cuerpo estará flotando; será mi despedida hacia la inmortalidad; por siempre seré recordado, mi sueño esta punto de hacerse realidad… No puedo esperar más, coloco mi música de fondo antes de pasar a la inmortalidad, preparado, no hay más tiempo que perder, pronto todos llegarán, 3, 2, 1, y así me voy, no para siempre, porque en sus memorias quedaré eternamente…

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