jueves, 23 de junio de 2011

Hey, ¡Te Quiero!

    
     Te Quiero y no me preguntes cómo ni en qué medida porque sería ponerle límite a esto que nació por ti y junto a ti. Te Quiero de una forma que ni yo misma comprendo, y es que no puedo explicarlo con palabras, no puedo definirlo, pero, ¿Acaso es necesario hacerlo?. Sólo sé que al quererte complemento mi felicidad, que al quererte nacen sonrisas cargadas de magia, esa magia que proviene de ti y de mi. 

     Apareciste cuando menos lo esperaba, y te convertiste en ese ser con quien tanto soñaba, en la luz que siempre me acompaña, no hay más nada que me haga falta, más que tus abrazos y tu mirada. Apareciste y me perdí entre tus brazos, te entregué el corazón en tus manos.


     Nuestro camino como todo camino ha tenido subidas y bajadas, en ocasiones es recto y tranquilo, y de repente te encuentras con una curva pronunciada; ningún camino es fácil de recorrer, el reto está en poner todo nuestro empeño para caminarlo con valentía y alegrías, así vengan curvas o bajadas, tener la fuerza para seguir. Mi mano siempre está aquí, para afrontar esas curvas, esas subidas y bajadas, para transmitirte cosas buenas que nos ayuden a continuar, a comenzar a trazar juntos un camino ideal, a nuestro modo, tal como somos. 

     Te Quiero y no me preguntes por qué, sólo sé que nada me puede pasar con todo lo que tu me das. Y está tan dentro de mi todo esto, que al cerrar los ojos es sencillo verte, y pensarte y pensarte hasta dibujar tu imagen frente a mi, pintar con colores de alegría tu recuerdo, y abrazarme a ti e inmediatamente sonreir.

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