"Cómo dejo de quererte si la verdad es que no quiero", inicio esto citando lo que una vez me dijiste, y entonces me pregunto; ¿Cómo hacer que las mañanas no sean frías y las noches tan solas?, ¿Cómo hallar en mi almohada tu abrazo que me hace falta?, ¿Cómo podemos pretender olvidar cada sensación que recorría nuestro cuerpo cuando estábamos juntos?. Y entre tantas preguntas; ¿Cómo es que le negamos al corazón lo que quiere gritar?. Cerrarle las puertas al dolor y blindar mi alma con esperanza y fe, tenerte en sueños deseando que pronto se hagan realidad, despertar sin ti, pero dormir contigo –en mis sueños- recordar cada parte de tu ser, incluso esa que aún no me mostrabas, escuchar tus palabras a través de la brisa y no darle paso a mis pensamientos de nostalgia, solo abrirle espacio a los recuerdos de los buenos momentos, para entonces recordar cómo dibujar una sonrisa.
Repetirme cada día que debo tener fuerzas, cerrar los ojos para abrir el corazón, esperarte aunque parezca eterna la espera, aferrarme a la idea de un futuro mejor construido por los dos. Tapar mis oídos al adiós, sacar esa palabra de mi diccionario y desechar su significado. Encontrar en tu mirada esa fuerza que me hace falta, imaginar tu abrazo para sentir calma y querer dormirme para encontrarte otra vez.
Quizás nunca dejé en claro lo que significas para mi, traté de mostrártelo con cada gesto de cariño, a lo mejor no fue suficiente, creo que nunca lo podemos expresar del todo. Juguemos con estas letras; con la D de días, esos a los que le sumabas felicidad a mi vida, con A de aprendizaje pues juntos aprendimos que las cosas pequeñas se veían inmensas cuando venían del corazón, con N de niño, ese niño que me brindaba lo mejor de sí en cada abrazo y gesto de amor, con I de ideal, pues sin saber cómo ni en qué momento te convertiste en ese ser ideal que necesitaba mi corazón, con E de embarcar, pues decidí montarme en esta travesía de quererte, de ser parte de ti y tu de mi, de navegar de tu mano sin temor porque si estabas tú todo estaba bien y con L de Luz, esa luz que entró en mi alma y le brindo calma y seguridad. ¡Qué bonitas esas letras!.
¿Qué significas para mí?. Tendría que inventar palabras nuevas pues las que existen no son suficientes, las que existen harán trilladas mis frases, pero usándolas un poco, eres tú mi complemento ideal, mi enseñanza esperada, mi luz en medio de la oscuridad, eres tú mi verbo y acción, la serenidad en medio de la tempestad, esa mirada jamás encontrada, eres tú mi miedo, pero a la vez mi protección y por más que use palabras, por más que cree otras nuevas, ninguna se aproximará a lo que siente mi corazón cuando sabe de ti.
Tienes razón, ni tú ni yo somos perfectos, no pretendo que lo seas, ni siquiera lo quiero, tus imperfecciones te hacen ser lo que eres, y así fue como te conocí y aprendí a quererte. Y es que a todas estas ser feliz no significa que todo es perfecto; ser feliz quiere decir que decidimos mirar más allá de las imperfecciones.
Muy buen post.
ResponderEliminarSiempre es bueno hablar con una persona limpiamente para recordarle que sus imperfecciones son perfectas, que siempre habrá alguien a su lado para tolerarlo y aceptarlo, a pesar de no saber ¿que significa?.
Un saludo
¡Gracias!
ResponderEliminarAdemás de bueno, siempre es muy saludable hablar de esa forma.
Saludos de vuelta.